22 jul. 2015

Vía Verde de Arrazola en el Valle de Atxondo (Bizkaia)


En el valle de Atxondo a principios del siglo XX la minería estaba en su apogeo. En 1959 la última explotación cierra. Y con ella desaparece el tren.
Este recorrido del antiguo tren se ha aprovechado para crear cinco kilómetros de vía verde muy bellos y muy cómodos de recorrer. El camino de Arrazola es una excelente ruta, bien señalizada, sin ruidos, cerrada a las bicicletas, y que nos que permite un caminar por el fondo de un valle idílico y tranquilo. A nuestra derecha nos acompaña el imponente monte Anboto, que es la máxima cumbre del Parque Natural de Urkiola.

Vacas, ovejas, cabras, caballos, cerdos y algún burro también van apareciendo en nuestro avance. Nos encontramos interesantes paneles indicadores a lo largo de todo el recorrido en cada punto de interés de la ruta.
Para empezar  el recorrido, en el núcleo de Apatamonasterio, cruzamos un puente sobre el río Arrazola.
El primer lugar relevante está en el barrio de Marzana con su torre-palacio medieval, la iglesia de San Martín, barroca (siglo XVIII) y un caserío reformado en 1924.
Dejamos atrás un área recreativa y llegamos a un salto de agua.
Cruzamos con la carretera que lleva a Axpe y Atxarte. Más abajo, a la izquierda, queda la iglesia de Santiago, de estilo barroco, del siglo XVIII.
El paisaje se va abriendo y a nuestra izquierda surge el núcleo de Arrazola. La iglesia de San Miguel queda en un alto, y a la derecha el caserío Urrutia. El escudo de este caserío es de 1760, pero el edificio se remonta al siglo XVI. Está bien conservado y habitado.
Avanzando encontraremos el molino Ibarra (siglo XVII) a la izquierda, que junto con el de Marzana, es uno de los que quedan de los siete que hubo en Atxondo.
Si nos desviamos algo del camino encontraremos el caserío Oiargane (Ollargan) que es igual de antiguo o más que Urrutia. En la fachada está grabado el nombre Pedro de Albayalde y el año, 1519.
Cruzando de nuevo el río Arrazola se alcanza la ermita de San Roque, de los siglos XVII-XVIII. Centenarios y altos plátanos dan sombra al templo. Hay bancos, una fuente y un amplio aparcamiento. Al otro lado de la carretera, que termina poco más arriba está el caserío de Makatzeta que es un restaurante.
Una vagoneta minera nos recuerda la función de la vía. Unos pasos más y estamos en El Tope, el apeadero de la mina de Errotabarri. Es el final de trayecto donde se encuentra una pequeña área recreativa para reponer fuerzas y emprender el camino de vuelta por el mismo camino.
Para más información del recorrido en formato PDF podés consultar este enlace.









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